Aprende los ejercicios a través de progresiones.

30th enero 2017

 

Algo que es inherente al Método Pilates es el reto. Le propones al alumno un ejercicio, lo explicas, se lo muestras. Él o ella te presta atención, lo ve y pueden darse dos circunstancias que lo acepte: Vale ¡Vamos a por ello! o por el contrario que pase por su cabeza el “No voy a ser capaz de hacerlo”. Tú habilidad como instructor hará que tanto unos como otros sean capaces de lograrlo y así la confianza en tí y en su propia capacidad aumente en cada clase. Para ello utilizarás recursos diferentes. Incluso el tiempo que les lleve desarrollar las distintas propuestas variará dependiendo de cada uno. La paciencia y la persistencia son dos cualidades imprescindibles como ya dijo Joseph Pilates.

Hay quien etiqueta a los alumnos como lesiones. De ahí que se sigan escuchando preguntas del tipo ¿Qué ejercicios recomendarías para una persona con una hernia lumbar? Realizarías a los alumnos con distinta condición física, experiencia previa y objetivos ¿O enfocarías de la misma manera el trabajo  con esa persona mayor que nunca hizo ejercicio antes y llegó a tu clase con los resultados de la resonancia bajo el brazo confirmando esa hernia L5-S1 que con un deportista de élite? .

Teniendo en cuenta las posibles limitaciones de funcionalidad, por supuesto, hay que entender que a su vez existen muchas más posibilidades de movimiento que restricciones. Centrémonos en lo que sí puede hacer y en algo igual de importante: el cómo. Y es en lo que tú como instructor de Pilates sí puedes incidir.

¿Que son las progresiones?

Aunque los ejercicios no deberían ser el objetivo, no deja de ser importante entenderlos porque serán  el medio que facilite alcanzarlos. Y serán los retos que propondrás a tu alumnos para poder progresar.

Creo que estamos de acuerdo en que nadie se plantearía dar una manzana entera a un bebé de 6 meses. No tiene la madurez suficiente para digerirla. Es más, a pesar de ser un excelente alimento en este caso sería contraproducente. Pues creo que tendría el mismo sentido tratar de hacer un cien con alguien sin experiencia previa que llega a clase de Pilates (si te preocupa la correcta ejecución y el bienestar de tus alumnos, claro ).

Las progresiones descomponen el ejercicio en partes más sencillas con el objetivo de hacerlo más entendible, más significativo para el alumno y más fácil de ejecutar. Digamos que la mayoría de los ejercicios que extraigas del repertorio serán una secuencia formada por “mini-ejercicios” más sencillos. Una vez analizados los objetivos a desarrollar con el alumno, puedes facilitarle la tarea desarrollando esas pequeñas partes por separado y de manera secuencial para, a través de ello, llegar al objetivo final.

¿Y si aún así no soy capaz de hacer que mis alumnos lo desarrollen?

Además de las progresiones existen las variaciones. Pequeñas modificaciones que pueden facilitar el reto (o aumentarlo) adaptándolo a las necesidades del alumno.

Primero se debe encontrar cuál es la dificultad que encuentra el alumno a la hora de desarrollar normalmente el ejercicio. Una vez detectada, la variación actuará directamente  sobre este especto tratando de paliarlo. Hay distintas maneras de adaptar el reto: A través de materiales, con las propias máquinas de Pilates, modificando posiciones y planos, distintos niveles de estabilidad… Siguiendo con el ejemplo anterior, la fruta no es mala para el bebé de seis meses pero hay que saber cómo introducirla.

Mi propuesta.

A continuación te dejo una propuesta que he venido desarrollando esta última semana en mis clases.

Primero te presento la progresión para llegar al ejercicio final  a través de 4 fases y depués dos posibles variaciones para facilitar el desarrollo del mismo. Yo lo he realizado en el suelo pero también podría llevarse a cabo sobre el cadillac utilizando la swing bar como asistencia o en la wunda chair asistido por el pedestal.

Es una idea que puedes poner en práctica esta próxima semana en tus clases.

 

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