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Es bueno el Método Pilates si padezco una hernia discal, una lesion de hombro, de rodilla, de cadera,…

28th diciembre 2016

No confío en ninguno de los ejercicios de los que hablo. Tengo primero que probarlos con el cliente”. Esta es una frase de Gray Cook uno de los grandes estudiosos en el ámbito del movimiento y que creo es algo que cualquier instructor debemos tener presente siempre.

Ejercicios en el Barril

Ejercicios en el Barril

 

Cada cuerpo es diferente y cada persona única. Las motivaciones, limitaciones y experiencias previas condicionarán el proceso de aprendizaje. Sí, hablo de aprendizaje porque el instructor que sólo aporta ejercicios está destinado a ser sustituido por un libro de ejercicios de Pilates o un canal de Youtube.  Y es que nuestra labor va más allá. Se trata de ayudar a nuestros alumnos a que aprendan a moverse de manera más eficiente, más fluida, más natural, más agradable, más precisa, más correcta. Recuerda lo que te preguntaba hace unas semanas ¿O es que tú sólo das clases de Pilates? Será a través de esos aprendizajes, a través de esas experiencias positivas de movimiento, cuando nuestros alumnos se sorprendan, descubran nuevas posibilidades y se sientan más capaces, más fuertes, más flexibles, más conscientes.

 

¿Puede un alumno con hernia realizar extensiones o rotaciones?

En el Método Pilates no hay recetas. Cada cuerpo es diferente. Se mueve de diferente forma y no todo el mundo puede realizar los mismos ejercicios con la misma patología.

Esta es una pregunta que me ha cuestionado una alumna de mi estudio para una amiga suya con una lumbalgia y posible hernia discal lumbar. La duda le surgió después de un seminario al que asistió recientemente. Estoy encantado de poder ayudar y responder a todas las cuestiones que me llegan ya sea mediante correo, Facebook,  pero cuando me encuentro con preguntas tan generales se hace difícil. Si en algún momento decides lanzarme una pregunta, por favor sé concreto. Cuanto más concreta sea la pregunta, más precisa y rápida será la respuesta.

Lo primero que le pregunté fue qué le habían dicho en el curso. Por lo que me contestó mi conclusión fue que en esa formación habían conseguido algo muy importante en su desarrollo como instructora y es hacerle reflexionar y cuestionarse cómo estaba haciendo las cosas. Parece evidente pero en el día a día no todo el mundo lo hace. También saqué otra conclusión y es por lo que considero que se encontraba algo angustiada: le habían proporcionado una manera de trabajar (una receta) que no le resultaba aplicable para desarrollarlo con una alumna suya que padecía una hernia discal. De ahí que me hablaba de ejercicios en concreto que había visto en el curso y que consideraba imposible de aplicar con su alumna de manera segura.

Los 5 pasos a seguir tras recibir una formación

Desde mi punto de vista no hay verdades absolutas pero sí maneras más adecuadas de proceder que suelen coincidir con lo que la ciencia nos indica. En Pilates no hay recetas milagrosas, pócimas mágicas ni ejercicios que siempre funcionan. Recuerda que “el siempre” y “el nunca” no existen en este método. Tampoco hay que cambiar tu manera de trabajar de la noche a la mañana porque alguien te ha iluminado de pronto, ya que puedes confundir a tus alumnos e incluso a ti mismo. Es por eso que creo que hay un proceso que debemos seguir tras recibir una formación y que consta de 5 pasos:

  1. Aprendizaje activo. Si te hablaba al principio de que en una clase de Pilates existe una relación profesor alumno a través de un proceso enseñanza-aprendizaje, ese proceso lo debe haber experimentado en primer lugar el profesional en su formación. En un seminario se tiene la gran oportunidad de interactuar tanto con la persona que lo imparte como con los compañeros que a su vez asisten ya que en muchos casos son también instructores experimentados. Practicar, preguntar, pedir referencias de estudios o bibliografía, volver a preguntar si algo no está claro…
  2. Filtro. Poner todo en duda y no asumir nada como cierto, siempre de manera respetuosa, es un buen punto de partida. Después toca empezar a separar el trigo de la paja, entender lo que te resulta más o menos práctico de lo aprendido. En ocasiones aprendemos propuestas muy interesantes pero tal vez por la dinámica de trabajo no son aplicables, o tal vez por el perfil de los alumnos, por el material del que disponemos… En algunos casos ese filtro que aplicas hoy será diferente con el paso del tiempo.
  3. Razonamiento. Seguro que en base a tu experiencia y conocimiento previo empiezas a extraer conclusiones sobre aspectos que no te habías parado a pensar con antelación ¿Por qué no conseguías dar en el clavo con este alumno que no terminaba de mejorar? O tal vez entiendas de pronto porqué ese ejercicio te estaba dando tan buen resultado aunque nunca nadie te había explicado la razón.
  4. Aplicación. Tras haberlo experimentado tú mismo es el momento de ponerlo en práctica con tus alumnos. Introducir algunas adaptaciones y cambios en el trabajo que ya estabas realizando. Siempre preguntando al propio alumno, porque sus respuestas te ayudarán mucho para ir perfeccionando y mejorando. Quizá incluso aprendas cosas que ni la persona que impartía el curso ni tú a través de la práctica personal habías considerado.
  5. Evaluación ¿Estas nuevas propuestas que estoy poniendo en práctica están suponiendo una mejora real para mi alumno? Si no es así, tal vez tengamos que volver al punto 2.

Porque el problema del Pilates es que no hay recetas. O quizá precisamente eso sea lo bueno y lo que lo hace realmente atractivo tanto para el que lo enseña como para el que lo aprende…

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