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La fatiga cardíaca del deportista de ultraendurance

11th junio 2019

Los hombres de hierro y su fatiga cardíaca

En nuestros días proliferan los eventos deportivos de “ultraendurance”, definidos como “Competiciones en las que el ejercicio es sostenido entre 30 minutos y 4 horas“. Sin embargo, muchas de estas disciplinas implican duraciones que superan incluso las 24 horas, con volúmenes de entrenamiento entre 20 y 40 horas semanales

Es la época de los grandes retos, grandes pruebas, grandes exigencias. Cada día estamos más habituados y familiarizados con los términos Maratón, Triatlón o Ironman. Retos en definitiva.

Cuando nuestros retos son parte de nuestros sueños lo que hacemos acaba conformando lo que somos, nuestra vida acaba siendo un reto en todas sus dimensiones. Las dimensiones de un límite. ¿Pero qué dimensiones tiene el límite?

Innegable evidencia científica nos muestra que el sedentarismo es un factor de riesgo mayor para la progresión de aterosclerosis. Las guías de actividad física dirigidas a la población general recomiendan en base a una consistente evidencia, acumular al menos 30 minutos de actividad física diaria, a una intensidad moderada, para mejorar y/o mantener nuestra salud. Sin embargo, es erróneo postular una relación lineal entre volumen de actividad física y salud cardiovascular.

¿Podría existir un límite a partir del cual el beneficio del ejercicio físico alcanzaría una meseta e incluso el ir más allá podría ser perjudicial?

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¿Dónde están los límites?

(Como siempre os voy dejando enlaces bibliográficos por si queréis profundizar en el tema)

Datos epidemiológicos sugieren que volúmenes muy altos de actividad física podrían asociarse a un incremento en el riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular (1) http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/7707624 y recientemente existen numerosas publicaciones que refieren que una actividad física de gran volumen o extenuante podría relacionarse con disfunción miocárdica (2)

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/16554314  y/o elevaciones de marcadores de daño miocárdico (3). http://www.clinchem.org/content/49/5/831.full Aparece por primera vez en un texto científico el fenómeno llamado “fatiga cardiaca del atleta de ultraendurance” (4) http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/17145114 

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Aunque “fatiga” implica relación entre cansancio y un esfuerzo prolongado, también podemos relacionarla con “trabajo excesivo” (fatigo-are, fatigar; de fatim, con exceso; ago-ere, hacer, obrar). En el momento actual no disponemos de evidencia suficiente para afirmar rotundamente que esta fatiga va a ser “transitoria o pasajera y que mejora simplemente descansando o si  por el contrario, esta disfunción pasajera puede deteriorar la salud a largo plazo de aquellos atletas afectados.

De manera que la demostrada disfunción ventricular posterior a ejercicios prolongados nos interesa especialmente en la cardiología deportiva por las más que potenciales implicaciones clínicas que el daño y/o estrés repetidos frecuentemente durante años podrían imponer a la creciente población abocada a las disciplinas de endurance y ultraendurance

¿De qué estamos hablando? Marcando los contenidos

Teniendo en cuenta todo lo anteriormente citado deberíamos de intentar dar solución a una serie de cuestiones:

  1. ¿El ejercicio prolongado eleva marcadores de daño miocárdico de manera persistente o fugaz?
  2. ¿La función cardiaca se deteriora de manera transitoria o permanente ante ejercicios extenuantes?
  3. Si estos fenómenos ocurren: ¿cuáles son los mecanismos responsables?
  4. ¿Se afecta el corazón de manera homogénea?
  5. A igualdad de esfuerzo….¿Todos los individuos son igualmente susceptibles??
  6. ¿Cuáles serían las implicaciones clínicas de estos hallazgos?CROSS DE SAN ANTON CARRERA SENIOR MASCUINA

1.      ¿El ejercicio prolongado eleva marcadores de daño miocárdico de manera persistente o fugaz?

Numerosos trabajos demuestran la existencia de disfunción cardíaca transitoria en relación con esfuerzo físico extenuante en individuos sanos. Esta disfunción ha sido evaluada después de eventos de ultraendurance especialmente relevantes (ultramaratones de 100 kms, ironmanes, etc…), mediante estudios ecocardiográficos/Doppler (estudiando la función de eyección y la de llenado ventricular derecho e izquierdo) así como con diferentes marcadores humorales, realizados en situación basal, inmediatamente después y hasta 2 semanas tras la realización del esfuerzo. En todos estos estudios los resultados son similares: demuestran que TODAS LAS VARIABLES se alteran significativamente después de la carrera

Veamos aunque sólo sea de forma somera en qué consisten estas alteraciones:

Aunque sea un poco más denso, me gustaría decir aquí que la medición de los valores tanto del péptido natriurético cerebral (BNP) como del péptido natriurético atrial (ANP), ambas hormonas cardíacas, han sido ampliamente utilizadas para la evaluación clínica de la disfunción cardiaca. Así mismo, en estos trabajos se estudian niveles de catecolaminas, lactato, y troponina T (TnT), todos ellos potenciales marcadores de daño miocárdico (5) http://www.medscape.com/viewarticle/409229

Los resultados en estos estudios demuestran que TODAS LAS VARIABLES se incrementan significativamente después de la carrera, el aumento de los niveles de ANP y BNP se correlacionaron fuertemente con el aumento de los niveles de TnT, esto es, existe fuerte evidencia de isquemia miocárdica, tras una prueba de ultraendurance, siquiera moderada y esto sucedió en 9 de cada 10 sujetos.

Sin embargo, todos estos marcadores vuelven a la normalidad a los 7 días de haberse realizado el esfuerzo. Según esto, este sería el tiempo mínimo requerido para rehabilitar el daño isquémico cardíaco subclínico que se haya producido

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Y….todos estos marcadores, hasta qué punto son demostrativos de daño cardíaco? ¿Se deteriora la función cardíaca? ¿De qué manera? ¿A todos los sujetos igual? ¿Es definitiva?

Todo estos datos intentaremos resolverlos en la siguiente entrada, que os aseguro será muy pronto.

Hasta entonces, como siempre ¡Buen entreno!

Blog Ex Notitia Victoria por Raquel Blasco Redondo se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-SinDerivadas 3.0 Unported.

Fotografía: M.A.Santos, fuente propia

 

Referencias bibliográficas

1)     Lee LM, Hsieb CC, Paffenbarger RJ, Exercise intensity and longevity in men. The Harvard Alumni Health Study. JAMA 1995; 273 (15): 1179-8

2)     Neilan TG, Yoerger DM, Douglas PS, et al. Persistent and reversible cardiac dysfunction among amateur marathon runners. Eur Heart J. 2006;27(9):1079–8

3)     Herrmann M, Scharhag J, Miclea M, Urhausen A, Herrmann W, Kindermann W. Post-race kinetics of cardiac troponin T and I and N-terminal pro-brain natriuretic peptide in marathon runners. Clin Chem. 2003;49(5):831–4.

4)     Fortescue EB, Shin AY, Greenes DS, et al. Cardiac troponin increases among runners in the Boston Marathon. Ann Emerg Med. 2007;49(2):137–43, 143.e13

5)     Haruo O, Hideomi T, Haruki M. Effects of Prolonged Strenuous Exercise on Plasma Levels of Atrial Natriuretic Peptide and Brain Natriuretic Peptide in Healthy Men. Am Heart J. 2001;141(5)

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