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Método Pilates fácil o díficil.

19th julio 2017

Mi experiencia como instructor.

Como instructor de Pilates he ido atravesando etapas. Todas ellas teniendo un denominador común: la dificultad. Si bien, los aspectos en los que he ido encontrando dificultad han ido variando. Lo dividiría en 4 fases:

1ª fase. La dificultad está en el domino de la técnica.

  • En comprender en qué consiste el método
  • Familiarizarse con los principios
  • Ejecutar los ejercicios con fluidez.
Año 2007

Año 2007

Mis inicios en el Pilates fueron cuanto menos curiosos. Durante los últimos años  de mi etapa universitaria simultaneaba los propios estudios de CC. de la A.F y el Deporte con el trabajo en un gimnasio. El entrenamiento personal era lo que más tirón tenía en el gym pero se empezaba a oir hablar del Pilates y sobretodo veía que la gente lo demandaba. Era el año 2007. Casualidades de la vida, en mi facultad se ofertó la I Edición del Curso de especialista en método Pilates para fisioterapeutas y licenciados en CAFYD. Creo que fue la primera formación de este tipo que ofertaba una universidad privada. Animado por mi amiga Teresa Garcia Pastor que es Profesora de Polestar.

Me inscribí en una formación de la que lo único que conocía era que se estaba poniendo de moda, era “muy buena para la espalda” y en el gimnasio donde trabajaba la estaban introduciendo. Mi primera clase de Pilates la recibí en el propio curso.

Mi actividad deportiva principal durante los 15 años anteriores había sido realizar actividades al aire libre y ejercicios de musculación, estiramientos,….

Por lo tanto nos encontrábamos con un tío de más de 1´80  sin ningún control sobre su cuerpo, muy limitado en el movimiento, con claras descompensaciones y falta de flexibilidad, que con dificultad podía entender los ejercicios que le estaban proponiendo. Los ejercicios básicos me parecían simples y no les encontraba sentido y los que eran un poco más complejos directamente me veía incapaz de ejecutarlos.

En resumen, encontraba grandes dificultades para ejecutar y entender los ejercicios.

2ª fase: la dificultad está en el alumno.

  • Limitaciones de movilidad.
  • Responder a sus necesidades.
  • Cómo facilitarles el movimiento.

Posteriormente y una vez finalizado el curso pensaba que ya estaba listo. Conocía los ejercicios a pesar de que no fuera capaz de ejecutar muchos de ellos pero tampoco consideraba que fuera imprescindible.

Entonces empiezas a dar clases. Ves las fichas de los alumnos y al principio te asustas un poco por la responsabilidad que recae en tus manos.  Alumnos con hernias o protrusiones, alumnas embarazadas, limitaciones de movilidad, deportistas con sobrecargas o recuperándose de lesiones, distintas patologías… Te das cuenta de que cada cuerpo es diferente y las necesidades de cada uno muy diversas.

Y las dificultades no son sólo físicas. Tienes que transmitir conceptos, sensaciones, movimientos muy concretos que son, en muchos casos, desconocidos hasta ese día para el alumno. Y eso no viene en los manuales, no hay  trucos ni recetas. Lo que utilizas con  una persona no tiene necesariamente que servirte para la siguiente clase.

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10 años de experiencia nos avalan.

3ª fase: La dificultad está en tus propias limitaciones como instructor.

  • Capacidad de transmitir: lenguaje a utilizar, demostración del ejercicio, uso de las manos…
  • Mantener la motivación por la actividad.
  • Necesitas seguir formándote: reciclaje continuo.

Me ocurría en mis inicios y lo he visto en compañeros, que suele llamar la atención la dificultad que tienen los alumnos que comienzan, para entender determinados conceptos. Transcurridos unos años te das cuenta de que, curiosamente cuanta más experiencia tienes, mejor te entienden los alumnos  ¿Por qué será? Un poeta llamado Búnbury dice que “todo arde si le aplicas la chispa adecuada”. No hay alumno torpe, sino instructor con pocos recursos. Lo difícil es dar en la tecla

Por otro lado, no conozco ningún monitor que lleve años dedicándose al Pilates sin estar reciclándose y formándose de manera permanente. Es difícil mantener la motivación de afrontar una nueva clase sin ofrecer un nuevo reto a tus alumnos.

Por otro lado, se requiere una cierta dosis de humildad para conocer tus propias limitaciones como instructor y entender cuándo a una persona no la puedes ayudar o no puedes darle lo que en ese momento necesita. Y eso no es fácil. Trabajar de manera coordinada con tus propios compañeros, así como con otros profesionales del ámbito de la salud que sean de tu confianza, te lo facilita. No deberías tener problema en recomendar a tus alumnos otro profesional si se diera el caso. Estarás perdiendo un cliente por unas semanas o meses pero estarás gananado la confianza de un alumno de manera indefinida.

comienzos como instructor

comienzos como instructor

4ª fase: La dificultad está en las propias limitaciones del método.

  • Las mejoras significativas no aparecen de un día para otro.
  • No todos los ejercicios son indicados para todos los practicantes

Nada es infalible y el Método Pilates como cualquier disciplina, técnica o ciencia tampoco y tiene sus limitaciones. No existe el profesional que siempre de en el clavo, como no existe la técnica o terapia que sea la panacea para todos los males.

La prueba más evidente de que Pilates tiene sus limitaciones es que los profesionales referencia del Pilates, o bien provienen de otras disciplinas o complementan su formación apoyándose en otras técnicas que les aporta una visión más amplia y nuevas herramientas. Técnicas como: método Feldenkrais, técnica Alexander, Shiatsu, Osteopatía, Antigravity,… Si las posibilidades del Pilates fueran infinitas  no perderían el tiempo con ellas.

 

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