¿Qué es la Fascia y el tejido miofascial?

10th diciembre 2019

Autor del post:
David Rodríguez Ruiz. Profesor de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.
Publicado en:www.akrostudio.com

La fascia ha sido una de las partes más desconocidas del cuerpo humano durante mucho tiempo. Los estudios científicos más recientes están arrojando luz sobre la importancia de la fascia, a la vez que los entrenamientos miofasciales se están convirtiendo en algo muy demandado en la sociedad.
Por ello hemos decidido comenzar una serie de posts en este blog para informar sobre qué es la Fascia y todo lo que la rodea, de la mano de nuestro autor invitado: el profesor David Rodríguez Ruiz.

Introducción al entrenamiento miofascial

Con la intención de introducirnos en el mundo del entrenamiento miofascial, debemos entender que es el tejido fascial y cómo hemos ido entendiendo su importancia.
Es un tejido conectivo que envuelve todos los órganos de nuestro cuerpo, desde músculos a tendones o vísceras. Una red que cubre y conecta todas las partes de nuestro organismo formando una continua matriz de tres dimensiones de soporte estructural y favoreciendo un único entorno para el funcionamiento de los sistemas corporales.

El estudio de la fascia es relativamente reciente porque, aunque se sabía de su existencia, nunca se le había atribuido la importancia que realmente tiene. Es una parte viva de nuestro cuerpo, compuesta por colágeno, elastina y diferentes células (fibroblastos), además de un elevado nivel de agua. Así mismo poseen una importante función nutritiva y debido a que está poblada de mecanorreceptores y terminaciones nerviosas, cualquier alteración o daño en esta matriz puede provocar dolor.

La fascia es el ejemplo palpable de que todo en el organismo está conectado. En este sentido, las investigaciones de Huijing (1999) nos muestran que las conexiones mecánicas entre las fibras musculares y el tejido conectivo intramuscular (tejido fascial) juegan un papel importante en la transmisión de la fuerza. Este mismo autor en el 2003, amplía enunciando que esta transmisión de fuerzas nos asegura la estabilidad de las articulaciones y, en el 2007 nos explica que esta tensión muscular debe producirse de la parte proximal de un músculo a la porción más distal y, además, entre los tejidos extramusculares adyacentes y los grupos musculares implicados en el movimiento. Estas afirmaciones fueron refutadas posteriormente por varias investigaciones y, que nos hacen pensar que pueden ser la causa de las restricciones que pueden observarse en personas sedentarias o que mantienen durante mucho tiempo posturas prolongadas en el tiempo.

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